viernes, 2 de noviembre de 2007

las últimas de la mañana


Me despierto pensando en lo que pasará a lo largo del día, tiempo perdido antes de tiempo. Malgasto minutos, horas, vidas en ponerle límites a lo que no ha pasado, en poner lugar a lo que no se ha creado todavía. Pendiente de detalles insignificantes, pasando por alto el texto de mi guión, adelantando capítulos, entrelazando historias que, a veces, ni siquiera me pertenecen.

Me hago trampas adelantándome a la siguiente curva, me llevo la luz del ahora a la incertidumbre del después.

Tiempo incontable desde que sale el sol y me despierto y comprendo que estás aquí, ahora, en este momento que guardo sin moverme ni un centímetro y dejo de correr para descansar a tu lado y de mi , contigo para poder ser otra , para que hoy tenga sentido este segundo y exactamente esta claridad que se cuela por la ventana, y tu rostro en paz y entonces me permito parar en estas horas, las últimas de la mañana.

martes, 26 de junio de 2007


Te he transformado en partitura, sobre una escala blanca, la nota más afinada, tu latido. Te escucho sobre el piano de mis días, extraña y caprichosa, y te escucho en sostenido y te escucho en cada cosa que recoge la esencia de ti, sonido...que bien te acompasas con mi piel, con que delicadeza eres conmigo. La armonía que convierte la soledad en estribillo para que nunca esté sola, para que suene hasta el silencio si es contigo.

Eres la prosa de mi poesía, una indefinicion de la vida ,como ponerle nombre al camino que aún no se ha andado, al amor que no se ha recogido, a todo lo no sembrado, a la alegría que no se enhebra en la mirada, como otorgar lo ganado si no se ha llegado a la meta cada día.

Cada mañana me convierto en una persona diferente para amarte de todas las formas posibles, en la anarquía de mi corazón eres tú lo único perfecto. Me das tanta luz...

lunes, 18 de junio de 2007

a vueltas con el tiempo



El tiempo se convierte en enemigo cuando nos sentamos a verlo pasar, se transforma en lastre cuando nos detenemos en mitad del océano. El tiempo, cómplice de tantas cosas, nos envuelve en un bucle si sólo miramos hacia atrás.
El tiempo que cuenta es el de ahora, el que nos hace y deshace y nos enseña y nos transforma, el que apoya la base de lo que seremos, el que nos da y nos quita la magia, el que alimenta nuestros deseos.
Tu tiempo, tiempo de agarrarte fuerte a las riendas de tu vida. Tiempo de ponerse en pie y levantar la cabeza.

No conviertas el tiempo en una sucesión de segundos, transformalo en una sucesión de latidos y haz que esos latidos se conviertan en alma y que esta sea suficiente para acoger la ternura que se encuentra a tu alrededor, que cree la magia imprescindible para que hoy cuente, para que cada pincelada cuente, para que el amor cuente, y que ese amor por todo lo que te rodea sea tan inmenso que en algún momento, deje de existir el tiempo.

martes, 29 de mayo de 2007

Respétame


Respeta el silencio que te pronuncio en cada frase, respeta el abordaje de tu memoria este momento. Respeta lo que te he dado que ha sido todo un mundo de remiendos de dos almas en diferentes instantes. Que siempre fui por delante de ti, muy por delante, incluso cuando creías que ya lo sabias todo, incluso en tu tremenda ignorancia de sentimientos, hice arte de lo poco que me diste, de lo mucho que juraste.

Respeta el adiós que nunca te dije, respeta la distancia que has interpuesto entre nosotras. Respétate a ti y a tu escondite. Respeta el envite que le acometo a tu alma de cuando en cuando. Respétame y empieza a aceptarte para poder despedirte para dejar de marcharte. Respeta este sin sentido que abrí esta puerta para cerrarla de golpe, respeta el ahora, punto y aparte.

lunes, 14 de mayo de 2007




El tiempo, suspendido de tu voz, de la memoria de tu voz que me ha llenado de palabras que nunca supe pronunciar. El tiempo, detenido en el instante en el que atravesaste esa puerta y empezaste a despertarme por dentro.

El tiempo de quererte, de entender que el amor no es cuantificable. El tiempo de observarte cuando duermes, como si pudiera acariciar con la yema de los dedos la bóveda de tus sueños.

El tiempo, doblándose sobre si mismo, permitiéndome cada día verte de nuevo, con el mismo brillo, la misma fe, tú, mi religión, la misma esperanza, la misma vocación de quererte. El tiempo, consintiéndome que cada vez que te beso o me besas, o nos besamos siga siendo, como entonces, la primera vez.

RÁFAGAS DE INSPIRACIÓN



Entras en mí como antes, cuando no te necesitaba, a intervalos pequeñitos de claridad entre tanta sombra.

Me das y me quitas el anzuelo de la palabras. Me das y me quitas la fe para abarcar el mundo, mi mundo. Me das y me quitas silencios. Me das y me quitas...

Te espero, como tantas veces, sabiendo que vendrás cuando esté preparada para acogerte. Cuando por alguna grieta veas la luz y yo sea capaz de encontrarte.