Si pasa o no...
Nada sucede dos veces de la misma manera, no se odia ni se
quiere del mismo modo por segunda vez. Pero pasa, sigue pasando, que el corazón
se alimenta, como se alimenta el cuerpo.
Me han dejado poesía, palabras, miles, millones de palabras
que me asaltan cuando menos lo espero, algunas se pierden entre la gente, en lo
cotidiano, entre tanto ruido. Otras me hacen sonreír, la mayor parte del
tiempo, sonrío. Y todas y cada una de ellas me incitan a seguir, a continuar
bombeando hacia afuera, consciente como soy, de las cicatrices que dejan los te
quiero...
Acaricio diferente en este punto, mis manos están llenas de
ternura, acostumbradas al espacio y a la calma. Manos calibradas a golpe de
sensibilidad. No me pertenece la huella que han dejado en mí, del mismo modo
que no me pertenece esta caricia dormida...
Me miro al espejo, pero no me veo, aún miro más allá, como
si pudieran devolverme la mirada, pero más allá de doler, me observo sonreír de
medio lao, porque sé que estoy conectada, que estoy tan conectada a las
personas que amo, que aún estando lejos siguen en mí y lo harán siempre.
No elimino, sumo. No pido, cedo. No ansío, me acostumbro. No
dejo, doy. No quiero, adoro. No necesito, tengo. Por eso no me equivoco en los
puntos seguidos, porque no existen puntos finales. Todo es importante, todo son
retales del traje que visto.
Esta soy yo, un baile continuo, una música suave, el
resultado de años de haber querido y seguir creyendo que pasará, volverá a
pasar, no del mismo modo, no con la misma intensidad, y cuando suceda en algún
lugar un rayo antecederá una increíble tormenta.