
Mi alma bate por encima de las rosas
hasta el aire que rebosa de tu esencia.
Mi alma te acaricia, tu presencia,
mi amor, más allá de cualquier cosa.
Mi alma se reposa en cada ausencia
en cada agónico segundo contigo
en el pequeño espacio en que te miro
vuelve lánguido el azul, la decadencia
instalada en mi mirada, y el olvido,
queriendo meterse en cada prenda
que me has ido tejiendo, que he tejido,
con máscaras sublimes de inconsciencia.
Por tenerte a mi lado, mi rocío,
qué importan los segundos, apariencia
de realidad, si te he tenido
tantas veces en mi alma prisionera,
de tu perfume embriagada, la primera
rosa del despertar tardío,
de la vida que empieza en cada cosa
que mi alma te robó, en cada hermosa
primavera a tu lado, si es contigo
el amor y la distancia es una cosa,
el quererte comenzar sin este frío
para posarme cada día en una rosa.