viernes, 15 de enero de 2010

A mi nueva y gran amiga, a mi nuevo y maravilloso amor

En un momento todo se transforma, el aire, la calidez, las ganas de ensanchar el alma...
He aprendido a abrir puertas, puertas que sólo se abrían hacia adentro. He aprendido que las cosas cambian, que las visagras dan de sí, que siempre hay un recodo en el que se puede aún más, respirar, sentir cómo todo se renueva...
En qué momento llegan las personas al alma, cargadas de equipaje, dispuestas a entregar. Al fin y al cabo somos recipientes, casi siempre medio llenos.
Ahora, aquí, en este preciso instante, mi puzzle se completa, mi percepción varia, mi espejo recupera su forma, y doy por bueno todo lo vivido a sabiendas de lo que me queda por vivir.
Aquí y ahora, en este preciso instante me siento completa.
Gracias a la persona que me hace amanecer cada día, gracias a la amistad que me llena y me vacía de oscuridad. Gracias por todo lo nuevo... gracias miles de gracias.

1 comentario:

Eli dijo...

¡¡Felicidades!!
Los recipientes son para llenarse y las puertas para abrirse ^^
Me alegro mucho de este giro de guión! :)