
Te he transformado en partitura, sobre una escala blanca, la nota más afinada, tu latido. Te escucho sobre el piano de mis días, extraña y caprichosa, y te escucho en sostenido y te escucho en cada cosa que recoge la esencia de ti, sonido...que bien te acompasas con mi piel, con que delicadeza eres conmigo. La armonía que convierte la soledad en estribillo para que nunca esté sola, para que suene hasta el silencio si es contigo.
Eres la prosa de mi poesía, una indefinicion de la vida ,como ponerle nombre al camino que aún no se ha andado, al amor que no se ha recogido, a todo lo no sembrado, a la alegría que no se enhebra en la mirada, como otorgar lo ganado si no se ha llegado a la meta cada día.
Cada mañana me convierto en una persona diferente para amarte de todas las formas posibles, en la anarquía de mi corazón eres tú lo único perfecto. Me das tanta luz...
