
Es increible la cantidad de espacio que le otorgamos a lo debido, me refiero que casi nunca le damos importancia a los acontecimientos que suceden casi de continuo. Actos reflejos, mecanismos de defensa, hasta mecanizamos el alma en cada abrazo que se da en un tic tac que se acorta.
Palabras que cambian de un día para otro en sucesiones geométricas, compuestas, estructuradas, encorsetadas y secas. Ocasionalmente son traductoras de sentimientos, muchas menos veces de cien, de mil, mucho menos de lo aceptable, muchisimo menos de lo imprescindible, infinitamente menos de lo necesario.
Somos seres únicos y maravillosos, cada uno en su propia piel y mudados en la piel de otro, aún más increibles, y que pocas veces cambiamos de equipaje, con lo bien que se viaja desnudo... en la calidez del alma de otro me abrigo, en cualquier silencio a tiempo para recibir una mirada, en el momento de despertar y ser consciente de la inmensidad del mundo y sus posibilidades, en el día de hoy, en el segundo de ahora.
Respiro la necesidad de expresar, de cambiar, de ser camaleonica, indomable y después volver a ser una persona normal, en la que nunca repararias, una persona que quizá sin saberlo podria llegar a quererte tanto...
la vida nunca ha sido una pérdida de tiempo.