miércoles, 21 de julio de 2010

Quería...


Quería darte un abrazo, de parte a parte del alma, en el terreno amistoso donde nos conocimos.
Quería darte un abrazo sin rodearte entera para dejarle siempre a la libertad pasillo.
Quería darte un abrazo de los que estrenan besos y son un espectáculo hasta para el olvido.
Quería darte un abrazo que dure todo un mundo, que sea de entre todos tu abrazo preferido...

domingo, 13 de junio de 2010

A las estrellas fugaces...


Y si sólo fuera cierto el momento de ahora...

Si no tuviera que encender el interruptor para ver la luz que tienes. Si no dispusiera de tiempo regalado, ni de tiempo vendido, ¿qué me dirías?, ¿qué podría decirte?.

No persigo llegar a ningún sitio concreto, no quiero ser ni parecerme a nadie. No pretendo cumplir cien años, ni llenar mi maleta de cosas inútiles, sólo quería decirte, a ti, que en algún momento de mi vida has venido a llenarme, que todo lo que me has dado me ha transformado en la persona que soy ahora, que tengo la inmensa suerte de poder contar contigo, que te quiero sin limitaciones, sin palabras a medias, que atesoro cada momento que vivimos juntos, porque y si sólo fuera cierto...

Y a ti, que aún no te conozco, tienes que saber que he escalado por todas tus virtudes y me he asomado de puntillas a tu mundo y me encanta lo que veo...

"Todo lo que no se da, se pierde..." , lo que no decimos, lo que silenciamos por temor o por vergüenza, lo que dejamos pasar por si existiera otra oportunidad. Las notas que escribimos y guardamos durante años sin remite, ni dirección... Todo lo que tenemos y que sentimos que se ahoga en la rutina cuando vivir no tiene nada de rutinario. Las amistades duraderas y las que pasaron deprisa, todas las huellas que dejaron impronta en el alma. Las personas que quisimos y nos quisieron, todo lo que importa reunido aquí y ahora, ahora que es de lo que disponemos.

Os quiero.

sábado, 29 de mayo de 2010

Abriendo ventanas, cerrando puertas.

No quiero pasear con las manos en los bolsillos, ni pisar charcos con zapatos nuevos, no quiero dejar abierta la puerta del pudo haber sido, no quiero bloquear el olvido. Quiero vivir en la ternura, hacerme experta en deshacer nudos, escuchar el ruido de las miradas cuando se encuentran. Sentarme en el punto de inflexión y convertirlo en coma. Quiero correr en un sentido, quiero querer lo vivido. Y quiero sentir que mi piel no me pertenece, que se muda, que no necesita abrigo. Quiero entender de espacios abiertos. ¿Quieres vivirlo conmigo?.

domingo, 24 de enero de 2010

Reflexiones en voz alta



Sí, estoy convencida de que se viene a aprender, aunque aún no sé qué es lo que debo saber ni si me conviene averiguarlo, al menos no tan pronto.

Me divierte imaginar las vidas ajenas cuando paseo por la calle, me cruzo en ocasiones con miradas tan tristes, tan desposeídas de recuerdos o tan repletas de ellos que me gustaría transformarme en oasis, o en luz o en alfombra mágica, pero me doy cuenta de que no hay paliativo para el dolor cuando uno decide no curarse y estancarse en la enfermedad para acabar muriendo y cruzándose conmigo en cualquier acera, desgastando ese segundo en el que yo podría, por qué no? ser una mano tendida. Y, otras veces, soy yo lo rescatada, o, mejor, la reflejada en ese puente que siempre comunica el corazón y la pupila, que tiembla, que espera, que urge reencontrar a la persona amada, es ese tipo de gente que siempre va con prisa, con esa media sonrisa que anticipa, que anhela... Es un ejercicio precioso, que no requiere tiempo, sólo un recipiente medio lleno.

Sé que venimos para aprender y que nos vamos cuando terminamos, cuando sin saber por qué, ni cómo el libro se cierra, y a veces, sólo a veces, me parece ver en algún niño una lección inacabada, una vuelta de tuerca, un nuevo comienzo, porque la vida no acaba ahora, la vida sigue pasando...

¿Me encontrarás algún día en cualquier acera, preguntándome como ahora por qué me resultas tan increíblemente familiar?

viernes, 15 de enero de 2010

A mi nueva y gran amiga, a mi nuevo y maravilloso amor

En un momento todo se transforma, el aire, la calidez, las ganas de ensanchar el alma...
He aprendido a abrir puertas, puertas que sólo se abrían hacia adentro. He aprendido que las cosas cambian, que las visagras dan de sí, que siempre hay un recodo en el que se puede aún más, respirar, sentir cómo todo se renueva...
En qué momento llegan las personas al alma, cargadas de equipaje, dispuestas a entregar. Al fin y al cabo somos recipientes, casi siempre medio llenos.
Ahora, aquí, en este preciso instante, mi puzzle se completa, mi percepción varia, mi espejo recupera su forma, y doy por bueno todo lo vivido a sabiendas de lo que me queda por vivir.
Aquí y ahora, en este preciso instante me siento completa.
Gracias a la persona que me hace amanecer cada día, gracias a la amistad que me llena y me vacía de oscuridad. Gracias por todo lo nuevo... gracias miles de gracias.

domingo, 3 de enero de 2010

porque me gusta mojarme con la ternura estrenada

Todo cambia y termina o comienza en el momento más inesperado...

Y si le resto a mi edad la mitad del tiempo que no recorrí a tu lado, podría sumar para restar contigo.
He dejado de utilizar paraguas para los días de lluvia porque tengo la necesidad de dejarme llevar, de empaparme. Es como si me hubiera vaciado para volver a llenarme de sensaciones nuevas, de sentimientos desconocidos, de noches distintas, de días de luz.
No, ya no uso paraguas, no quiero detener la tormenta, sólo quiero quedarme aquí, en este lugar desconocido, esperando... ¿Escuchaste el último trueno?.