
Tengo que pedirte perdón, ahora, después de tanto tiempo. Es increíble esto del tiempo, ¿no crees?, la cantidad de horas que me habré dedicado a quererte desde que te fuiste. Te he otorgado el espacio que siempre te correspondió y que tenias en mi alma. Aquí, donde se ahogan las palabras que nunca te dije y que necesitan salir para contarte que siempre te quise, que echo de menos el momento de ver juntos la tele, o mirar por la ventana o reírnos a la vez de alguna cosa. Que extraño tus ojos profundos y negros, tus manías de crio, tus manos grandes que me levantaron miles de veces cuando era pequeñita.
Te echo de menos...¿Llegaste a saber cuanto te quería?.
Perdóname Papi, por no contarte, por no decirte, por no haber sabido regalarte todo el amor que tu me diste.
Sé que de alguna manera te llegará el mensaje, sé que en algún momento volveremos a encontrarnos, y entonces yo seré de nuevo pequeñita y tu podrás ejercer de Padre todo el tiempo del mundo.