Es duro darse cuenta de que se estaba en lo cierto, de que las horas vacías, lo estaban realmente.
Es complicado empezar desde un punto y seguido... porque nunca se empieza de cero, se empieza desde los restos de un naufragio, desde lo asolado por los recuerdos, desde el ahora que no es el ahora que se quería, y es difícil.
Olvidar proyectos en común, serrar dos patas a una mesa e intentar seguir comiendo...
Tengo que ser consciente de cuánta piel hay en mí que no me pertenece y arrancarla aunque duela, aunque me haga aún más vulnerable porque sólo así podré volver a ser yo o podré al fin empezar a ser yo, sin vestirme con otro, sin la luz de otro.
Pero duele, duele inmensamente esta caricia a medias que tengo guardada cuando llegas y me dices hola, y suena diferente que hace unos días, cuando tu abrazo se transforma en un abrazo tierno, desterrando la pasión. Duele profundamente saber que ya nunca más este amor... ¿y qué hago yo con tanto amor que darte?...
Duele, sí, pero ayer dolió más y anteayer era insoportable...
A lo mejor mañana...pueda decirte hola, y que suene perfecto. Sé que sí.