domingo, 3 de enero de 2010

porque me gusta mojarme con la ternura estrenada

Todo cambia y termina o comienza en el momento más inesperado...

Y si le resto a mi edad la mitad del tiempo que no recorrí a tu lado, podría sumar para restar contigo.
He dejado de utilizar paraguas para los días de lluvia porque tengo la necesidad de dejarme llevar, de empaparme. Es como si me hubiera vaciado para volver a llenarme de sensaciones nuevas, de sentimientos desconocidos, de noches distintas, de días de luz.
No, ya no uso paraguas, no quiero detener la tormenta, sólo quiero quedarme aquí, en este lugar desconocido, esperando... ¿Escuchaste el último trueno?.

2 comentarios:

niña de azucar dijo...

Bueno buenoo, de nuevo por aquí, y me gusta lo que leo ;)

Eli dijo...

...y cuando te canses de mojarte (aunque quizá no lo hagas nunca)... pero si te cansas..., seguro que habrá alguien que te ofrezca su paraguas! Alguién aparecerá ahí donde esperas, alguien que también se estará mojando, alguien que tendrá un paraguas tan grande que solo podrá abrirlo si es para compartirlo. Y entonces lo abrirá, te tapará... y te dirá que también escuchó el trueno!