
Cuando no se encuentra la calma en ningún lugar , ni siquiera en los conocidos, en los rincones de velas encendidas, en los baúles medio llenos o medio vacíos, en las luces que se apagan y se encienden, en el control de las circunstancias o en el desorden de las mismas. Cuando todo lo ganado no tiene sentido sin lo perdido y las listas se hacen grandes en vez de pequeñas. Cuando se suceden metas cumplidas y se apilan en lugar de sumarse. Cuando ni tiemblo ni vacilo ni muero de miedo, cuando todo pasa y pasa sin rozarte, entonces me doy cuenta de la pérdida de luz, de la poca garantía que tiene la felicidad, de lo fácil que es abandonarse sin más al paso del tiempo… Y entonces me despierto y sale la luna de nuevo.





