
Entras en mí como antes, cuando no te necesitaba, a intervalos pequeñitos de claridad entre tanta sombra.
Me das y me quitas el anzuelo de la palabras. Me das y me quitas la fe para abarcar el mundo, mi mundo. Me das y me quitas silencios. Me das y me quitas...
Te espero, como tantas veces, sabiendo que vendrás cuando esté preparada para acogerte. Cuando por alguna grieta veas la luz y yo sea capaz de encontrarte.
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